jueves, noviembre 24, 2005

Si cobraran por la brisa

Creo que la vida está entretejida con una infinidad de placeres diminutos. No la concibo sin ellos.

Si cobraran la entrada a los atardeceres, habría hileras de sillas y las filas primeras serían más caras que las terceras. ¿Cuanto cobrarían por recorrer 200 metros de playa? Habría que sumarle una cuota por cada concha recogida y cada ola que lamiera suavemente los pies descalzos.

Si cobraran por el derecho a pararse veinte minutos bajo un roble, jacaranda o primavera para ver quien coge al vuelo una flor que cae, tal vez habría que hacer reservaciones. Los cielos estrellados se venderían por metro cuadrado y las lunas según lo menguante del cuarto. Hasta la luna nueva tendría su cuota especial, por el placer de saberla oculta bajo las sombras.

Los grillos a tres turnos que tocan serenatas incesantes bajo mi ventana, las veredas húmedas, las hojas cayendo sobre el agua del río, mi lápiz acariciando el papel mientras dibujo, todo ello de incalculable valor, no estaría al alcance de cualquiera, no.

Tenemos tanto y sólo algunos nos damos cuenta y vivimos, mientras otros se preocupan demasiado por nada, y mueren lentamente sin vivir.


Gabriela

1 Comments:

Blogger Ciudadano del Mundo said...

Por gracia de alguna autoridad suprema los servicios publicos, como atardeceres, vista desde la montaña hacia el mar, etc. todavia no tienen ningun costo, es alimento para el alma y el espiritu.

6:49 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home